Botulismo es una enfermedad poco frecuente, pero extremadamente grave, causada por toxinas procedentes de bacterias. Tres formas comunes de botulismo son:
Botulismo alimentario aparece debido a la presencia de bacterias en ambientes con poco oxígeno, como los alimentos enlatados. Algunos síntomas son: dificultad para tragar o hablar, sequedad de boca, debilidad facial, visión doble, párpados caídos, dificultad para respirar, náuseas, vómitos, calambres abdominales y parálisis. Los síntomas aparecen entre 12 y 36 horas después del consumo de la bacteria.
Botulismo por heridas es una infección peligrosa debida a la entrada de bacterias en un corte. En este caso, sus síntomas incluyen dificultad para tragar o hablar, debilidad facial, visión borrosa, párpados caídos, dificultad para respirar y parálisis. Los síntomas aparecen unos 10 días después de que la bacteria haya entrado en el organismo.
Por último, botulismo infantil es la más común y está protagonizada por bacterias que crecen en el tracto intestinal del bebé. Los síntomas son un poco diferentes en este caso: estreñimiento, debilidad muscular, problemas para controlar la cabeza, llanto débil, irritabilidad, babeo, párpados caídos, cansancio, dificultad para alimentarse y parálisis. Por lo general, los signos comienzan entre 18 y 36 horas después de que la bacteria crezca en el organismo.
Todos estos tipos pueden ser mortales y botulismo debe tomarse en serio.